En su decisión dada a conocer el jueves, el juez federal Raner Collins determinó que la muerte de Ricardo Olivares Martínez, de 22 años, no fue justificada y que el agente federal Cesar Cervantes utilizó excesiva fuerza cuando le disparó varias veces en el pecho.
De acuerdo con el testimonio de Cervantes ante la Corte Federal en Tucson (Arizona) , el incidente comenzó cuando varios inmigrantes indocumentados saltaron la valla fronteriza y fueron descubiertos por el agente fronterizo cerca del puerto de entrada en Douglas, Arizona.
El grupo se dispersó y Martínez corrió de regreso al muro para tratar de escapar hacia territorio mexicano. Al no lograrlo, fue perseguido por el agente federal.
Según el testimonio del agente federal, Martínez se dio la vuelta y le empezó a arrojar piedras.
Cervantes aseguró que ordenó a Martínez detenerse y le disparó cuando éste no lo hizo.
El incidente fue investigado por el FBI pero ningún cargo criminal fue presentado en este caso, por lo que la familia inició una demanda civil.
El juez federal Collins dijo que el relato de los hechos no tenía sentido para él, ya que en su opinión no existió el suficiente tiempo para que Martínez cruzara un camino, recogiera unas piedras, fuera advertido varias veces y tratara de arrojarlas antes de que el agente fronterizo le disparara.
Aún no se ha determinado si la Patrulla Fronteriza apelará el veredicto.
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